Paliacates de algodón con estampado paisley hechos en India

El paliacate: una historia que une a México con India

Hay objetos que sentimos tan nuestros que nunca se nos ocurre preguntarnos de dónde vienen. El paliacate es uno de ellos.

En México forma parte de nuestra historia y de nuestra memoria visual. Lo encontramos en el campo, en trajes tradicionales, alrededor del cuello o cubriendo la cabeza. Ha acompañado a campesinos, revolucionarios y distintas expresiones de nuestra cultura popular. Es difícil imaginar una pieza más mexicana.

Y, sin embargo, la historia del paliacate nos lleva al otro lado del mundo: a India.

De India a México

Durante siglos, India fue uno de los grandes centros productores de textiles del mundo. Sus algodones, famosos por su ligereza, sus colores y la extraordinaria habilidad de sus artesanos para teñirlos y estamparlos, viajaron mucho antes de la llegada de los comerciantes europeos por rutas que conectaban India con Asia, África y Oriente Medio. Con el tiempo llegarían también a Europa y América.

En la costa de Coromandel, al sur de India, se encontraba un importante puerto y centro textil conocido por los europeos como Paliacate —posteriormente Pulicat y hoy Pazhaverkadu—. De aquella región salían, entre muchas otras telas, pañuelos de algodón estampados.

A través del comercio con Filipinas, los textiles indios llegaron a Manila y desde allí cruzaron el Pacífico rumbo a la Nueva España.

Entre aquellas mercancías viajaron pañuelos que terminarían formando parte de la indumentaria y la cultura mexicanas.

¿De ahí viene la palabra “paliacate”?

Aquí comienza una de las partes más intrigantes de la historia.

Tradicionalmente se han propuesto distintos orígenes para la palabra paliacate. Uno de ellos la relaciona con lenguas indígenas de México. Pero existe otra hipótesis especialmente sugerente: que el nombre esté relacionado con Paliacate, aquel puerto de la costa india del que provenían textiles y pañuelos de algodón.

No se trata solamente de la coincidencia de dos nombres. Existen documentos históricos que hablan de “pañuelos de Paliacate” dentro del comercio de textiles entre India, Manila y Nueva España.

Quizá nunca podamos reducir la historia de una palabra que ha viajado durante siglos a una explicación sencilla. Pero la posibilidad de que el nombre de una pieza tan profundamente incorporada a la cultura mexicana conserve la memoria de un antiguo puerto de India resulta extraordinaria.

Bandana: otro nombre que nos lleva a India

La historia tiene todavía otra vuelta curiosa.

Hoy utilizamos también la palabra bandana, sobre todo en inglés, para referirnos a un pañuelo cuadrado que se lleva alrededor del cuello o sobre la cabeza.

Y esa palabra también tiene raíces en India.

En regiones como Gujarat y Rajasthan existe desde hace siglos una técnica textil llamada bandhani. Para crear sus característicos diseños, pequeñas porciones de tela se atan fuertemente con hilo antes de sumergir la pieza en el tinte. Al retirar las ataduras quedan pequeños puntos y dibujos sin teñir. El propio nombre está relacionado con la idea de atar.

De esa misma raíz procede la palabra bandana.

Así, dos palabras que hoy utilizamos para nombrar un pañuelo —paliacate y bandana— guardan vínculos sorprendentes con la larguísima tradición textil de India.

Y también viajó el paisley

Hay otra pista que ha estado todo este tiempo frente a nuestros ojos: el dibujo.

La característica figura curva, semejante a una gota o a un mango, que reconocemos inmediatamente en los paliacates tradicionales tiene también una larga historia en Asia y, particularmente, en los textiles de India.

El motivo se extendió a otras regiones y alcanzó una enorme popularidad en Europa. En el siglo XIX, la ciudad escocesa de Paisley se convirtió en un importante centro de producción de textiles inspirados en estos diseños orientales. Su nombre terminó identificando en Occidente al motivo mismo: paisley.

Y ése es precisamente el dibujo que seguimos asociando con el paliacate tradicional mexicano.

Un diseño viaja, cambia de nombre, se adapta a otros lugares y termina sintiéndose completamente propio.

Un viaje de regreso

Quizá por eso nos gusta especialmente tener paliacates en HUM, tu casa, tu templo®.

Los nuestros están hechos en India, de 100% algodón, y llevan el tradicional estampado de paisley que reconocemos inmediatamente en México.

Los elegimos por su algodón, sus colores y la sencillez de una pieza que puede acompañarnos de tantas maneras. Pero conocer su historia les añade algo más.

Resulta maravilloso pensar que estos paliacates viajan hoy de India a México siguiendo, de alguna manera, una ruta que comenzó hace siglos.

Una pequeña pieza de tela puede guardar mucha historia.

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Para saber más:
Para conocer más sobre esta historia, recomendamos el estudio Textiles de la India para gustos mexicanos: el comercio de paliacates desde Pulicat, India, siglos XVI-XIX, publicado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.

 

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